Latin American Radio Recording Samples

These are the demo recordings done by Mark Gallardo and the CV Latin America team for us to review.

LUNES, 1 DE DICIEMBRE

«Deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos». 1 P 2.2 NVI

Hambre por la Palabra de Dios

¿Cómo desea un recién nacido la leche? ¡Con una intensidad que no puedes imaginar a menos que hayas escuchado sus gritos a medianoche! El hecho de que hayas trabajado todo el día y estés cansado, o que hayas alimentado al bebé hace solo una hora atrás, no importa. Él o ella quiere comer... ¡ahora mismo! ¿Cuánto hace que tu estómago espiritual gruñó tanto que simplemente tuviste que levantarte y alimentar tu alma con la Palabra de Dios? He aquí como Pedro trata el asunto: «Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda calumnia, deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos. Así, por medio de ella, crecerán en su salvación, ahora que han probado lo bueno que es el Señor» (vv. 1-3 NVI). Nota las palabras «ahora que han probado». Cuando has probado un manjar no puedes sobrevivir con comida chatarra. Tu paladar espiritual no te lo permitirá. Igual que no puedes ignorar el hambre de un bebé, tampoco puedes engañar su sentido del gusto. Cuando empiezas a mezclar ingredientes en su fórmula que no se supone que estén ahí, su paladar y su estómago los rechazarán. La comida chatarra está diseñada para suplir una necesidad de forma rápida, que tal vez te dure por un tiempo, pero no te provee buena nutrición. Y puedes identificar cuándo estás espiritualmente malnutrido y retrasado. Pedro dice que los síntomas son maldad, engaño, hipocresía, envidia y calumnia. Te invito entonces a abrir hoy tu Biblia y a orar: «Señor, dame hambre por Tu Palabra».


Jueves, 12 de febrero

«Porque tú, Señor, me has brindado ayuda y consuelo». Sal 86.17 NVI

Herido por cristianos (1)

¿Has sido lastimado por un cristiano que decidió condenarte en lugar de tener compasión y ayudarte? ¿O por alguien que te abandonó cuando debió protegerte, restaurarte espiritualmente y devolverte al lugar que te corresponde en la familia de Dios? La mayoría de las personas que han sido heridas por otros cristianos podrían convencer fácilmente a un jurado de que nunca debió haber ocurrido. Y tienen razón. Pero ocurrió, y revivirlo no va a cambiar nada. Pero sí te cambiará a ti, y no para bien. Detente y piensa: si alguien te asalta y te llevan al hospital, no vas a pasar todo el tiempo pensando en la persona que te asaltó. No, tu principal objetivo es recuperarte lo más pronto posible y seguir adelante. Irónicamente, para las heridas físicas buscamos ayuda inmediatamente, pero con las emocionales nos inclinamos a enfocarnos en el problema en lugar de la solución. Entonces, ¿qué vas a hacer? He aquí tus opciones: (1) Revivirlo. Al hablar constantemente con otras personas sobre lo que ocurrió, le das poder a tu dolor y lo mantienes vivo. (2) Reprimirlo. David lo hizo: «Mientras guardé silencio ... mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano» (Sal 32.3-4 NVI). (3) Procesarlo. Esto significa estar dispuesto a revelar las áreas en las que fuiste herido y abrirte para recibir la gracia de Dios. Es entonces cuando descubres que «Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas» (Sal 147.3). (4) Compartirlo. La Biblia dice: «Confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados» (Stg 5.16 NVI). Si eres sabio, escogerás las opciones tres y cuatro.


Sábado, 14 de febrero

«Con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes». Lc 6.38 NVI

La generosidad tiene buen rendimiento

Mientras Rebeca estaba en un manantial, un extraño se le acercó y le pidió agua. Ella accedió, y también le ofreció agua para sus diez camellos (ver Gn 24.19). Haz los cálculos. Un camello puede tomar veinte galones de agua, así que diez pueden consumir doscientos galones. Doscientos galones en cántaros de cinco galones, son cuarenta viajes ida y vuelta al manantial. Piensa: Rebeca le demostró a un extraño una bondad fuera de lo común, y se convirtió en la esposa de Isaac y en heredera de la fortuna de Abraham. ¿Cuáles son las lecciones aquí? (1) Tú determinas el nivel en el que recibes según el nivel con el que das. «Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes» (Lc 6.38 NVI). (2) Cuando das, tus seres queridos también son bendecidos. Después que el siervo de Abraham reveló quién era, sacó el oro y las vestimentas y se las dio a Rebeca. Pero también le entregó regalos a su familia. Las recompensas de tu generosidad siempre se derramarán y tocarán las vidas de las personas a tu alrededor. (3) Cuando das, con frecuencia tu generosidad te sobrevivirá. Imagina cómo sería el mundo si Miguel Ángel hubiera dicho: «Yo no pinto techos»; o Noé: «Yo no construyo barcos»; o María: «Yo no participo en partos virginales»; o Pablo: «Yo no escribo cartas»; o si Jesús hubiera dicho: «No me gustan las cruces». Da, y tu generosidad vivirá más que tú y bendecirá a los que te siguen.